En la mesa, acompañando los vinos y cavas penedesencos, también se reserva un espacio privilegiado para una rica y gustosa gastronomía autóctona. La cocina más tradicional es la de las aves de corral, bajo el reinado de los patos mudos y los gallos de raza Penedès. La comarca siempre se ha dedicado a la crianza de aves de corral, que recibe una alimentación natural. Por ello, no resulta una casualidad que los huevos penedesencos fuesen los más caros de Catalunya y todavía hoy en día se mantiene la Feria del Gallo de Vilafranca. Los restaurantes no olvidan la buena cocina de aves de corral, ofreciendo una carta en la que también se pueden encontrar platos más de temporada, como el xató, típicos de las comarcas del Penedès y el Garraf.
No podemos olvidar tampoco la repostería tradicional, comenzando por las cocas dulces de Vilafranca, los gelidences de Gelida, las cocas de las viudas o “els Noiets” de Sant Sadurní y los “Carquinyolis” de Sant Quintí o de Torrelles de Foix, y de otras especialidades acreditadas para diversas pastelería, además de las propuestas específicas de los maestros chocolateros de la comarca.