Cava

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PEQUEÑA HISTORIA

Dentro de la dilatada y apasionante historia universal de la viña y el vino, el cava representa la modernidad, la sublimación del arte de hacer vino, el compendio de lo que el hombre viticultor ha aprendido durante siglos.

La tradición hace que se atribuya “el invento” del vino espumoso al fraile benedictino Pierre Perignon. En realidad, no se puede hablar de invento ya que, de vinos espumosos siempre ha habido, pero a Dom Perignon le corresponde el mérito de haber estudiado el fenómeno con atención y haber mejorado la técnica de preparación de estos vinos con la realización de la cupadas o mezcla de vinos. También se le atribuye haber aplicado dos innovaciones importantes para la buena conservación de la espuma: el tapón de corcho y la botella de cristal resistente.

En nuestro país hay que citar como precursores de la industria del cava Agustí Vilaret, de Blanes, productor, y Lluís Justo i Villanueva, profesor de química en el Instituto Agrícola Catalán de San Isidro, que defendieron el método de elaboración clásico

La fecha de 1872 es considerada como el inicio de la producción de vino espumoso en el Penedès, en la hacienda de Can Codorniu. Sant Sadurní d’Anoia y sus alrededores fueron el núcleo de aquella incipiente industria en expansión que, pasados ​​los años, se transformaría en el sector más representativo y de más éxito de la viticultura catalana.

EL VIÑEDO Y LAS UVAS

El cava nace, entre otros motivos, por la radical transformación del viñedo del Penedès después la invasión de la filoxera. El cambio de variedades, con introducción de cepas blancas y de calidad en sustitución de variedades tintas, posibilita la renovación de la industria elaborada del vino.

Una vez más, se pone en evidencia que la calidad y la personalidad diferenciadas de un vino comienza en el viñedo.

La trilogía clásica de variedades para elaborar cava la forman el macabeo, el xarel·lo y parellada. Sobre estas tres variedades principales se fundamenta el prestigio, la calidad y el éxito del cava, al que se han sumado otras variedades foráneas –igualmente de probada aptitud enológica– como son el chardonnay, el subirat o la malvasía riojana y las variedades tintas garnacha , monastrell, pinot noir y trepat, estas dos últimas sólo autorizadas para elaborar cavas rosados.

Cada una de estas variedades aporta al vino unas características especiales que potencian y complementan las propiedades de las otras, y dan origen a la práctica de la cupadas.

TIPOS DE CAVA

Según la cantidad de azúcar que contiene el cava se llama:

• Brut Nature: sin adición de azúcar

• Extra Brut: hasta 6 gramos de azúcar por litro

• Brut: hasta 15 gramos

• Extra seco: entre 12 y 20 gramos

• Seco: entre 17 y 35 gramos

• Semiseco: entre 33 y 50 gramos

• Dulce: más de 50 gramos

 

MOMENTOS CAVA

Es especialmente sabroso y estimulante cuando se degusta como aperitivo, momento en el que los sentidos están limpios y expectantes. También es el vino que acompaña todos los platos de una comida, sea sencilla o de fiesta: desde el marisco hasta los postres, pasando por los tradicionales asados, siempre hay un tipo de cava adecuado para acompañar.

Es el vino del brindis y de la celebración y, por lo tanto, el vino de los momentos solemnes de nuestra vida. Pero también es el vino de la intimidad que se degusta a media tarde, cuando todo comienza, y a última hora del día, cuando todo es posible. Por ello, los momentos cava son siempre mágicos.

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